Autoras:
Sara Díaz, Mar García, Irene Paco, Paula Pamies, Andrea Picazo,
Laura Ruiz García, Laura Ruiz Sánchez, Sandra Sánchez. 2ºBACH A
Coordinadora:
Laura Ruiz Sánchez
¿SERÍA DESCARTES FAVORABLE A LA EUTANASIA?
A
partir de este pequeño ensayo intentaremos llegar a la conclusión de si Descartes estaría a
favor de la eutanasia o no. Primero comenzaré explicando el concepto
eutanasia. La palabra eutanasia etimológicamente significa la buena
muerte. Esto consistiría, hablando de manera general, en poder facilitar a una persona con una vida
llena de sufrimiento irreversible, la muerte sin ningún tipo de dolor y a través
de un diagnóstico médico. Podemos distinguir distintos tipos de eutanasia, pero las más
importantes son la
pasiva, que consiste en dejar morir a la persona al no proporcionarle ningún
tipo de medicinas que necesitase para que siga viva; y la otra es la activa, que
consiste en proporcionarle un medicamento que le permita morir con el
mínimo sufrimiento posible. Actualmente la eutanasia está prohibida
en España, pero hay ciertas asociaciones que luchan por su legalidad
y por hacer posible el fin del sufrimiento de las personas que
realmente lo necesitan. En Suiza está permitida, sin embargo, se
necesita que ésta esté supervisada en todo momento por expertos para
poder afirmar que la persona está totalmente capacitada para tomar
tal decisión. Pensamos que la posición de Descartes a favor de la
eutanasia vendría dada por las siguientes razones.
Descartes
diría que los seres humanos estamos compuestos de dos sustancias el
cuerpo y el alma, todas las acciones que realicemos, para que sean
correctas, tienen que haber sido previamente sometidas y analizadas
por el pensamiento. Por lo que, para que Descartes estuviese a favor
de la eutanasia, esta decisión tendría que ser analizada por el
entendimiento previamente. Hay que considerar que la eutanasia se
utiliza cuando la persona desea morir, por lo tanto es una pasión,
las pasiones son controladas por la razón y la voluntad. En este sentido, la voluntad ha de realizar lo que la razón pura y atenta le presenta evitando la precipitación y la prevención. ¿Qué sería esto?
Por otra parte, si nos fijamos en la moral por provisión, observamos que en la primera máxima Descartes no se pronunciaría a favor o en
contra de la eutanasia por sí mismo sino que se decantaría por lo
que la sociedad de su época considerara como acertado. Entonces en esta cuestión el
filósofo se seguiría por los valores establecidos en la sociedad.
Si la cuestión se plantea en una sociedad donde la eutanasia no está
mal vista y sea legal, entonces estaría favor, y en el caso
contrario, estaría en contra. En el caso de que la eutanasia no
estuviera regulada ni para prohibirla, ni para permitirla sería partidario por seguir la opinión de los considerados más virtuosos, y en caso de no haberlos, por el
punto medio para así tener menor margen de error en el caso de que se descubriese una verdad definitiva sobre la cuestión. Antes de finalizar este aspecto, recordaremos que las tres primeras máximas de la moral por provisión, están subordinadas a la cuarta, el deseo de Descartes de entregar su vida a cultivar el método que había creado para conducir bien la razón y hallar la verdad en las ciencias. En este sentido, las leyes y costumbres no estarían por encima de un orden racional, sino que se seguirían y respetarían como condición necesaria para cultivar la razón. Esto nos hace remitirnos de nuevo al argumento desarrollado desde el dualismo antropológico.
En
conclusión, inspirándonos en la filosofía de Descartes, desde el dualismo antropológico creemos que se podría sostener un voto favorable a la legalización de la eutanasia, y desde la moral provisional, se guiaría por las leyes, costumbres y religión propia del país en el que se hallase, como condición necesaria para poder dedicarse a la ciencia desde el método que había creado y que tantas satisfacciones le había dado.